“Me quejaba que no tenía zapatos, hasta que vi a alguien que no tenía pies” Ghandi

Este año, muchos nos quejamos, de no tener trabajo, de no poder salir, de no ver amigos y familia, de o poder ir a bailar, a tomar un trago por ahí.

Muchos nos quejamos que estar encerrados y asomar la cabeza para ir a comprar lo esencial.

Muchos otros se quejaron por no ir al colegio, ver a sus compañeros, aunque las clases siempre estuvieron para una mayoría (otra se tomó “vacaciones”).

Pero lo que deberíamos agradecer, es no haber tenido en la familia alguien enfermo, que estaba solo en una cama de hospital, sin más compañía que la de una enfermera y varios médicos que trabajaron denodadamente para salvar vidas.

Deberíamos agradecer que nuestros padres, hermanos, hijos, tíos sobrinos, gozan de buena salud y podemos juntarnos esta Navidad, aunque en grupos pequeños.

Personalmente he perdido familiares en muy poco tiempo, y conocidos a quienes lamento no haber visto en meses, y que positivamente sé que eran buena gente.

No quiero hablar de números, ya que no es mi fuerte, pero hablo de sentimientos, de abrazos, de cariño y de compañía.

No nos quejemos de no haber salido, puede que muchos tuvieran problemas de depresión, que vivieron estos meses encarrados y solos, todo puede ser,pero lo más importante es que estamos vivos, que podemos volver a disfrutar del sol en una plaza, cosa que muchos otros lamentablemente no pueden hacer.

Les deseo un año pleno de felicidad, tomen aire, sol, disfruten de la vida, abrácense cuando puedan, díganse lo mucho que se quieren, que se extrañan, que disfrutan verse y charlar.

La vida es corta, pasen una hermosa Navidad, y mírense a los ojos todo lo que puedan.

Las musas seguirán atentas a todo lo que puedan. Sígannos, lean, colaboren con sus trabajos y sigamos sembrando cultura.

©Silvia Vázquez

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