Un año más. Un año bueno o malo según cómo se lo mire. Un año repleto de premios, de reconocimientos, de nuevos amigos, de  lugares desconocidos y hermosos.

Un año de encuentros, de reencuentros, de conocer gente real y de conocer a quienes no lo fueron.

Un año más vivido, real, sin noticias desesperantes, pero con momentos difíciles.

Un año más, vivido.

Una familia que crece, que incorpora nuevos rostros, que acerca corazones.

El resumen es bueno, los sueños cumplidos dan energía a seguir soñando.

No dejemos de hacerlo, no dejemos que nos volteen la capacidad de imaginarnos en el lugar perfecto. No dejemos de darnos

la mano, de decirnos palabras lindas, «te amo», «te extraño», «te necesito», «¿cómo estás?»…

Llamemos a quienes no vemos hace tiempo, cada quien tiene su vida y sus problemas, y nosotros también. No dejemos pasar el tiempo que corre a mucha velocidad, tanta que a veces casi ni lo notamos.

Abracemos a nuestros padres, a nuestro amor, a nuestros hijos, al vecino amable, al que nos saluda día a día, a ese que necesita una mano y que podemos dársela.

Vivamos felices, sin discutir de política, de religión, de fútbol. Charlemos, disintamos, pero en armonía.

La vida es muy corta, y nosotros no podemos decidir cuánto dura         .

Feliz año y que siempre podamos conservar en un espacio del corazón un poco de paz, de armonía, de amor y pidamos por la salud y el trabajo.

Seamos uno, en todos, seamos felices, de una vez y por siempre

¡Felicidades!

Silvia

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