Hace ya algunos años, y por sugerencia de un ávido lector de revistas de historietas, me puse en contacto con el señor  Ray Collins, en realidad con el ex comisario Eugenio Zapietro, quien me recibió en su oficina del Museo policial, y con quien tuve una extensa charla no solamente acerca de su trabajo como guionista sino de variados temas.

Como ya saben quienes siguen este tipo de literatura, Ray Collins es guionista de las revistas “El Tony”. Sus historietas eran “Alan Braddock”, “Dan Flynn”, “Garrett”  y guiones junto a Robin Wood   . Publicó también una novela llamada “Precinto 56”. De profesión policía, Eugenio Zapietro comenzó su carrera como guionista a los 23 años, animado por Julio Aníbal Portas, de Editorial Abril, quien le sugirió que usase un seudónimo estadounidense. Hugo Pratt le encargó su primera serie policial, Precinto 56, que dibujó José Muñoz.​En 1967 fue finalista en el Premio Planeta de España con su novela Tiempo de morir.A partir de 1979, continuó Dennis Martin con dibujos de Lito Fernández. Para la revista «Tit-Bits», creó la serie Los Vikingos con Arturo del Castillo en 1975.

Me gustaría compartir con ustedes el resumen de esa charla y además el inolvidable comentario que hizo sobre uno de mis libros:

Estimada SMV:

Creo que lo dicho en tu visita de ayer prefigura (como decía Borges) a una escritora que puede intentar todo aquello que quiera…siempre que lo sienta. Un poeta no piensa; siente. Luego, utiliza el pensamiento para poner el sentimiento en palabras. Tus cuentos son un camino de búsqueda de distintas pieles y tus poemas apuntan a transmitir emociones y sensaciones. Escribas una novela, un cuento o un guión de historieta, lo harás con la autoridad de alguien capaz de llegar al lector con la misma contundencia con la que escribís y tenés claro el camino de la vida. Palabra de lector.

De nuevo, felicitaciones

Ray y el otro.

Esa tarde  con Ray                                                                              

Estar charlando con alguien por tres horas y disfrutarlo, no es algo muy común. Aquellos que pueden pasar de una anécdota a otra, de una época a otra, de un estado emocional   a otro, reírse de si mismos y recordar a la  buena gente con la que transitaron, son excelentes anfitriones de una entrevista como la que pudimos tener el pasado mes de agosto.

El guionista, escritor y crítico literario Ray Collins, cuyo verdadero nombre es Eugenio Zapietro, hoy ocupa el sillón de la dirección del Museo Policial.

Nos recibió allí, en una oficina donde  asoman los recuerdos de aquellas épocas de agente de la ley. Donde su uniforme en desuso cuelga delante de una caja fuerte digna de una película de Sherlock Holmes.

Nos cuenta que siempre amó escribir. Tuvo la “suerte” de compartir trabajos con excelencias como Robin Wood, Magallanes, Almendro, íconos de la historieta de los años 70.

“Escribas lo que escribas, desde La Biblia hasta un cuento, debe ser escrito para que al lector le guste. Debe haber una sensibilidad de parte del escritor”.

El trabajó en un territorio de cuentistas, ese territorio que según sus palabras, ha muerto. Viene la novela policial irlandesa, la que consume un grupo de personas de Islandia y China.

El autor debe emocionar al lector, asombrarlo. SI el hombre es inmaduro, hay que hacerle un monumento. Parece que los hombres deben seguir siendo niños en un lugar del corazón y de esa manera disfrutar de las historias increíbles escritas en forma de historietas. Esa es su versión de los hechos.

El no escribía sobre superhéroes. Los superhéroes para él, no existen. El escribía sobre hombres con principios, sobre personas, no sobre aparatos estrafalarios que hacen una y mil extraños movimientos. Escribía sobre seres verdaderos, agregándoles cualidades que asombraban a los lectores. Robin Wood, su inseparable compañero de andanzas, describía al hombre sensible. Su Nippur de Lagash se convirtió en el modelo a seguir por muchos de los chiquilines de aquellos años.

Al principio, cuenta que sus historias eran muy tristes, hasta que un día dijo basta. Aquella vez que, escribiendo Garret, le pidieron que cambiara el final.Fue entonces que comenzó a cambiar la forma en que terminaban sus guiones.

Considera que había mucha gente capaz, que hoy en día, los guionistas y dibujantes de historieta que en nuestro país no están tan valorados, son estrellas en Europa. Recuerda a Mandrini, fallecido hace poco, como un muy capaz guionista.

Collins hizo el prólogo de aquel primer libro de Nippur .

Se sintió muy cómodo trabajando con Magallanes, aunque no lo conoció, siguiendo el guión de Martín Toro, que no era suyo sino de Almendro.

     

En la editorial Columba escribía Precinto 56. Uno de sus tantos seudónimos era Diego Navarro. Ni el sabe exactamente cuántos tiene registrados. El de Ray Collins lo adoptó cuando le pidieron que escriba para la editorial. Un periodista que había creado el personaje de Joe Gatillo, que dibujaba Vogh, deja la editorial y le queda a Columba la marca. Fue ahí cuando pensaron en él. Luego se enteró que había un actor con ese mismo nombre, quien le reclamó habérselo copiado. No era así, por lo que siguió utilizándolo hasta convertirse en uno de los más aclamados guionistas (según el, escribe guiones, no es guionista).

Muchas fueron las anécdotas que escuchamos esa tarde, muchos los nombres, las situaciones. En este resumen destaco las mejores, las más ocurrentes. Ray Collins , o Zapietro, o como quieran llamarlo, es un  hermoso personaje, no solo un Señor Escritor, sino un hermoso personaje.

Quien sino , diría algo como “No hay que creérsela”, “Alguien no creyó que un policía no tuviera faltas de ortografía”, “ A los cuentos hay que tomárselos en serio”, Antes había principios, no egos, hoy…no tanto”, “ El éxito y el amor no se explican”.

Luego de una suculenta muestra de verdades y de interesantísimas frases, dimos por terminada la …entrevista?. No creo, que en realidad fue una reunión de amigos, y perdón por la confianza, pero es esa misma confianza que el Señor Ray nos dio, al contarlos minuciosamente su vida, en apenas tres horas.

Gracias, gracias, nos ha inundado el alma de sabiduría y de un precioso e inolvidable momento que jamás olvidaremos.

©Silvia Vázquez

(desafortunadamente perdí las fotos de esa entrevista,estas son de la web.)

 

 

 

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