Un sueño

 

Una ventisca me enfrió el corazón

pero lo abrigué a pesar

del verano tedioso y rutinario.

Hoy sé que me acompañan

tu mirada y tus abrazos.

Mañana seguramente despertaremos

llorando porque no estás.

Y así, de a poco, como a cuentagotas

me acostumbraré a tu ausencia.

Seguiré caminando tus caminos y seguiré

viendo tus árboles añosos, tus inventos

magistrales “solucionadores de todo”

y tus frases tantas veces repetidas.

Oleré las flores en primavera

y exprimiré limones en otoño.

Un día cualquiera, me reiré de algunas

de tus anécdotas

como si estuviéramos compartiendo

el mate de la tarde.

Ojalá sea pronto.

No creo que soporte mucho tiempo

sin volver a encontrarte

en algún sueño.

©Silvia Vázquez

 

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