A la una

 

A la una te di el último abrazo.

Te dejé ahí con tu cansancio y el mío.

Te dije que te quería mucho,

te miré a los ojos y

me miraste también.

Triste, agitado y agotado.

 

Prometiste volver

Pero bajaste los brazos,

Vos que jamás abandonaste nada.

Nos dejaste solos,

Vos que siempre empujabas hacia adelante.

Te dejaste llevar,

Seguramente lento, como hacías todas las cosas.

Lento, como caminabas los últimos tiempos.

Lento como andabas en tu bicicleta .

 

Te dejaste llevar

Para poder descansar

Como me lo pedías hace días.

 

Te extraño, pero sé que estás bien,

que te llevaste una parte nuestra

a tu España querida.

A Galicia que te recibirá en sus brazos.

 

Viniste por mar, con una valija de cartón,

e irás por agua,

también en una valija de cartón.

Tus recuerdos seguirán presentes en mis cuentos,

En mis poemas y en mi corazón.

Porque eso somos, recuerdos.

Gracias por quererme, por cuidarme,

por enseñarme lo bueno:

a amar la música, el sonido de los pájaros y sus nidos,

los tomates frescos que cultivabas con anhelo,

las calabazas frescas

que dejabas sobre mi mesada.

 

Gracias por el trabajo arduo

de construir con mamá una casa, nuestra casa.

Gracias por amar a tus nietos como jamás amaste.

Te extraño, papá, pero sé que me guiarás cuando sea necesario.

Volá alto, viajá a ese lugar que añorabas.

Porque ahora nada impide tu vuelo.

Sos el dueño de tu alma, la misma que me dejaste

en el rincón del corazón

donde anidaste 89 años.

©Silvia Vázquez

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