Solo unas pocas casas alumbradas de colores esperan esta Navidad. Los jardines están un tanto tristes, pero la fecha llega de todas formas.

Pandemia mediante, muchos hemos perdido familiares y otros enfermos no tienen nada para festejar este año.

Quizá dentro de  cada corazón hay una esperanza de paz, de sueños por cumplir, de anhelos alcanzados. Pero las luces están apagadas.

Encendámoslas dentro nuestro, para que brillen en los corazones, a pesar de todo

Silvia

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