Este 12 de octubre, ya no se festeja el «Día de la raza», sino de la Diversidad cultural.

Existen, en el mundo, diferentes organizaciones, como lo es la UNESCO que temen sobre la tendencia hacia una uniformidad cultural, como prueba de ellos se pueden mencionar la desaparición de diferentes lenguas y de dialectos, como lo es las lenguas de Francia sin protección jurídica alguna que haga valer el derecho y que sobre todo realicen su permanencia; también podemos tomar como ejemplo el aumento de la preeminencia cultural de los Estados Unidos a través de la manera en que distribuye de sus productos de cine, televisión, cantantes, accesorios, ropa y productos de comida promovidos por los mismos medios de comunicación. Existen actualmente diferentes organizaciones internacionales que su trabajo se basa en la protección de las sociedades y de las culturas que se encuentran amenazadas por la extinción, incluyendo Survival Internacional y la UNESCO. La Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, adoptada por 185 Estados miembros en 2001, constituye el primer instrumento normativo internacional para preservar y promover la diversidad cultural y el diálogo intercultural.

Además hay otras asociaciones cómo la Red europea de centro de formación de administradores culturales (ENCATC) la cual fue fundada en 1992. Está conformada por una red de más de 100 instituciones y profesionales miembros en más de 40 países que se dedican a la educación, la formación y la investigación en el amplio campo de la gestión y política culturales. Los miembros de ENCATC tienen un impacto en la educación de miles de gerentes culturales en todo el mundo.3

La diversidad cultural es la fuerza del desarrollo sostenible no solo para el crecimiento económico, sino para un complemento intelectual y moral. Así mismo, esta diversidad es un componente indispensable para reducir la pobreza y alcanzar la meta de un mejor desarrollo en la sociedad. Hablar de diversidad cultural es hablar de los reconocimientos que han impulsado los pueblos indígenas, o algunos fenómenos sociales como la migración o la globalización. La cultura es una parte fundamental de la sociedad y el mundo puesto que se refiere a las formas en que se expresan los diferentes grupos en una sociedad que manifiestan su forma de pensar a través de distintos modos de creación artística, producción y distribución de distintas ideas.

Este regalo en memoria de quienes han perdido la vida luchando por sus ideales

Victoria

                                                           “…pero el aullido continuaba en una gota

                                                                       aguda e ininterrumpida”.

 

No se asomó el sol aquella tarde. Parecía que se había ahuyentado con el olor a desgracia.

La tribu estaba inquieta. Cada uno de ellos tenía una misión. Cada uno de ellos sabía qué destino tendría esa noche.

Los niños eran los únicos que se mantenían casi ignorantes de todo.

Ya no quedaban sonrisas en los rostros ni atisbos de esperanza.

Lihuel tenía sobre sus hombros la mayor responsabilidad. Mucho había ocurrido desde la presencia de aquel soberbio capitán, invitando a la batalla. Pero ellos estaban preparados. Habían invocado, suplicado y prometido, y sabían que la Pachamama no iba a defraudarlos.

El atardecer se hizo noche. Las paredes pedregosas estaban más frías que nunca. Los únicos caldenes en pie ya no albergaban hojas, ni pájaros. Hasta ellos habían huido. Estaban solos. El, sentado con la vista fija en el horizonte, calmaba su ira. No debía sentirla. No estaba educado para sentir ira, sino para defender a su pueblo.

Los nativos quedaban de guardia. Encargados de avisar la llegada del enemigo, apostados mirando al norte, permanecían con los ojos abiertos.

Ya cerca de medianoche, el aullido de los lobos los alertó.

Apostados detrás de las rocas más altas, los hombres de la tribu, se prepararon. Sobre la cima de la colina baja, una negra hilera de sombreros oscuros se adelantaba.

El primer disparo alertó al resto de la agrupación. Lihuel, dio la orden de ataque. Todo se convirtió en sangre, gritos y dolor. Todo había ocurrido en minutos. Cada cubierto en llagas, cubría la tierra que sus ancestros les habían heredado. Amontonados unos sobre otros yacían inertes. La esperanza estaba perdida. Lihuel y los pocos que quedaban vivos corrieron a cobijarse en las cuevas. Los esperaban sus mujeres. Se oyó cerca el aullido de un lobo. Se hizo un profundo silencio pero el aullido continuaba, en una nota aguda, ininterrumpida.

Lihuel, puso la mano sobre la oreja. Fijó la vista. Ahí, como rogando, un lobo herido se acercó a él. Se preparó para defenderse pero vio que el animal arrastraba algo. Se acercó con cautela. El bicho se detuvo,  clavó su mirada en la de él, abrió su boca y tiró sobre la tierra el sombrero del capitán.

Se volvió, se recostó sobre la piedra y cerró los ojos para siempre.

©Silvia Vázquez

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